La pregunta correcta no es tanto "qué tipo de piel tengo" como "qué le pasa a mi piel ahora mismo". Una misma persona puede tener la piel grasa en verano y deshidratada en enero, y necesitar cosas distintas en cada momento.
Aun así, saber en qué grupo te mueves ayuda a orientarte. Aquí tienes una guía por necesidades, no por etiquetas.
Cómo identificar tu piel en un minuto
Lávate la cara con un limpiador suave, no apliques nada y espera una hora. Después observa:
- Brilla toda la cara y notas los poros marcados → tendencia grasa.
- Brilla solo la zona T (frente, nariz y barbilla) y las mejillas están normales o tirantes → mixta. Es la más frecuente.
- Sensación de tirantez general y aspecto apagado → seca o deshidratada.
- Se enrojece con facilidad, escuece o pica → sensible o reactiva.
Ojo con una confusión muy habitual: seca y deshidratada no son lo mismo. La piel seca produce poca grasa; la deshidratada le falta agua. Una piel grasa puede estar deshidratada perfectamente, y ahí el error clásico es atacarla con productos agresivos que la resecan más y la hacen producir todavía más grasa.
Piel grasa o con tendencia a imperfecciones
Lo que suele preocupar: brillos, poros visibles, puntos negros, granitos recurrentes.
El objetivo en cabina no es "secar" la piel, sino ordenarla: extraer lo que está obstruido, regular y calmar. Una limpieza facial profesional con la periodicidad adecuada suele ser la base.
Lo que empeora las cosas: exfoliar en exceso, saltarse la hidratación por miedo al brillo y manipular los granos en casa.
Piel deshidratada o apagada
Lo que suele preocupar: falta de luminosidad, tirantez, maquillaje que se agarra, líneas de deshidratación que aparecen y desaparecen.
Aquí el trabajo va por hidratación en profundidad y por devolverle luz. Es la piel que más agradece un tratamiento antes de un evento, porque el cambio se nota rápido.
Piel con falta de firmeza
Lo que suele preocupar: óvalo facial menos definido, piel que se ve descolgada, arrugas más marcadas.
Aquí hay dos caminos, y no son excluyentes:
- Aparatología. El INDIBA facial trabaja firmeza y textura mediante radiofrecuencia, y tiene más sentido en plan de varias sesiones que como sesión suelta.
- Trabajo manual. El Kobido es un masaje facial japonés de movimientos rápidos y precisos que trabaja la musculatura y la tensión del rostro. Es la opción que solemos plantear a quien busca un efecto de firmeza y descanso sin aparatología, y a quien acumula tensión en mandíbula, frente o entrecejo.
Piel con manchas, marcas o textura irregular
Lo que suele preocupar: manchas, marcas post-acné, poro dilatado, tono desigual, textura rugosa.
Es el objetivo que más constancia exige. Y donde más importa un detalle: sin fotoprotección diaria, cualquier trabajo sobre manchas se pierde. No es un consejo de manual, es la razón por la que unos tratamientos funcionan y otros no.
Según el caso planteamos:
- Dermapen. Microneedling: microestimulación de la piel con agujas muy finas para trabajar textura, marcas y poro. Se plantea en sesiones espaciadas, requiere cuidados posteriores concretos y no es apto en todos los momentos ni para todas las pieles. Lo valoramos siempre antes.
- Hollywood Peel. Orientado a mejorar luminosidad y textura general.
Piel sensible o reactiva
Lo que suele preocupar: rojeces, escozor, reacciones a productos nuevos.
Aquí menos es más. Protocolos suaves, sin activos agresivos y sin acumular tratamientos. Es el perfil donde con más frecuencia recomendamos empezar por calmar la piel antes de plantear nada más ambicioso, y donde descartamos técnicas como el microneedling hasta que la piel esté estable.
Lo que valoramos antes de recomendarte nada
En la valoración miramos el estado real de la piel ese día, tu rutina en casa, si tomas alguna medicación que afecte a la piel, tu exposición solar y qué te preocupa a ti, que no siempre coincide con lo que vemos nosotras.
Hay casos en los que la recomendación es no hacer ningún tratamiento todavía: piel irritada, una quemadura solar reciente o una rutina en casa que primero conviene corregir. Que un tratamiento sea bueno no significa que sea el adecuado para ti hoy.
Puedes ver el catálogo completo en la página de tratamientos faciales.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debería hacerme un tratamiento facial?
Depende del objetivo. Para mantenimiento suele bastar con una periodicidad regular; para trabajar un objetivo concreto, un plan de sesiones. Lo vemos en la valoración.
¿Kobido o aparatología?
No compiten. El Kobido trabaja musculatura y tensión de forma manual; la aparatología actúa sobre el tejido de otra manera. Hay casos en los que uno tiene más sentido que otro, y casos en los que se combinan a lo largo de un plan.
¿El Dermapen deja marcas?
Es normal notar la piel enrojecida durante unas horas o algún día, según la intensidad. Por eso se planifica con margen si tienes un evento cerca, y por eso los cuidados posteriores no son opcionales.
¿Puedo maquillarme después?
Según el tratamiento. En algunos sí, en otros conviene dar unas horas a la piel. Te lo indicamos al terminar.
¿Sirve de algo si no cuido la piel en casa?
Sirve, pero rinde mucho menos. El trabajo en cabina y la rutina diaria se sostienen mutuamente.
Tengo la piel grasa, ¿de verdad necesito hidratarla?
Sí. Es uno de los errores más frecuentes. Quitarle agua a una piel grasa suele hacer que produzca todavía más grasa.
¿Puedo hacerme un tratamiento justo antes de un evento?
Depende de cuál. Algunos son ideales los días previos; otros, como el microneedling, conviene hacerlos con más margen. Dinos la fecha y lo ajustamos.
¿No tienes claro qué necesita tu piel?
La valoramos sin compromiso y te decimos qué tiene sentido para tu caso. Y si lo que toca es esperar o corregir primero la rutina de casa, también te lo diremos.
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