La preparación importa menos de lo que la gente teme y más de lo que la gente cree. No hace falta hacer nada extraordinario, pero sí evitar tres o cuatro cosas concretas que pueden obligarnos a suavizar el tratamiento o incluso a aplazarlo.
Esto es lo que conviene hacer, y lo que conviene no hacer.
La semana anterior
Evita exfoliar en casa. Ni exfoliantes mecánicos ni ácidos los 5-7 días previos. Llegar con la piel ya exfoliada limita lo que podemos hacer en cabina y aumenta el riesgo de irritación.
Cuidado con retinol y ácidos. Si usas retinol, retinal o ácidos (glicólico, salicílico, mandélico), lo habitual es suspenderlos unos días antes. Dinos qué usas y desde cuándo: no es lo mismo una crema de mantenimiento que un tratamiento pautado por un dermatólogo.
Nada de exposición solar intensa. Llegar con la piel quemada o recién bronceada suele significar aplazar. La piel enrojecida por el sol no está en condiciones de recibir un tratamiento.
Hidrata. Una piel hidratada tolera mejor y aprovecha más. Es la única preparación realmente "activa" que te pedimos.
El día de la sesión
Puedes venir maquillada. No pasa nada: la desmaquillamos nosotras y es parte del protocolo. Si te resulta más cómodo venir sin maquillaje, también.
Ven con tiempo. Llegar corriendo y con estrés no ayuda a un tratamiento que, entre otras cosas, busca que salgas relajada.
Evita depilarte el rostro ese mismo día con cera o hilo. Mejor dejar 48 horas de margen.
Qué contarnos antes de empezar
Esto es lo que más nos ayuda, y lo que la gente más se olvida de mencionar:
- Medicación que estés tomando, especialmente isotretinoína o fármacos fotosensibilizantes.
- Alergias o reacciones previas a algún cosmético.
- Tratamientos médico-estéticos recientes.
- Embarazo o lactancia.
- Herpes labial con brotes frecuentes.
- Cualquier patología de la piel diagnosticada.
- Un evento importante en los próximos días.
Ese último punto es más relevante de lo que parece. Hay tratamientos ideales para la víspera de una boda y otros que conviene hacer con dos o tres semanas de margen. Si nos lo dices, ajustamos el protocolo a la fecha.
Si es tu primera vez
Empezamos valorando la piel antes de decidir nada. En esa valoración miramos su estado real ese día, tu rutina en casa y qué te preocupa a ti.
A veces la conclusión es que lo más sensato es empezar por algo sencillo y ver cómo responde tu piel, antes de plantear nada más ambicioso. No es una forma de venderte más sesiones: es que una piel que no conocemos merece prudencia.
Errores frecuentes
- Estrenar cosmética la semana previa. Si hay reacción, no sabremos si fue el producto nuevo o el tratamiento.
- Hacer una limpieza en casa "para llegar más limpia". No hace falta y suele irritar.
- Reservar el tratamiento para el día antes de un evento. Según cuál, es justo lo contrario de lo que conviene.
- No mencionar la medicación por pensar que no tiene nada que ver con la piel. Muchas veces sí tiene.
Preguntas frecuentes
¿Puedo venir con la regla?
Sí. Puede que notes la piel algo más sensible esos días, nada que impida el tratamiento.
¿Tengo que dejar de usar mis cremas?
Solo los activos fuertes, y solo unos días. El resto de tu rutina puede seguir igual.
¿Y si me ha salido un grano justo antes?
No es motivo para cancelar. Dínoslo y lo tenemos en cuenta al plantear la sesión.
¿Puedo hacer deporte después?
Mejor esperar unas horas. El sudor sobre una piel recién tratada no es buena combinación.
¿Cuánto antes de un evento debo hacérmelo?
Depende del tratamiento. Dinos la fecha y te decimos qué encaja y qué no.
¿Aún no sabes qué tratamiento te conviene?
Puedes empezar por esta guía según tu tipo de piel o ver las opciones en la página de tratamientos faciales. Y si prefieres que lo valoremos nosotras, el diagnóstico es gratuito.
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